Para tener tu WordPress en varios idiomas, lo recomendable es que cada idioma tenga sus propias URL, por ejemplo tuweb.es y tuweb.es/en/, y que Google sepa cuál es cuál mediante etiquetas hreflang. Un plugin de traducción te ayuda a conseguirlo. Lo que no funciona bien para el SEO es traducir solo en el navegador del visitante, porque esas versiones no tienen URL propia.
Antes de elegir plugin hay que decidir si de verdad necesitas otro idioma. Te explico cómo decidirlo y cómo montarlo sin cometer los errores que más cuestan.
¿De verdad necesitas tu web en varios idiomas?
Una versión en otro idioma tiene sentido cuando hay clientes reales que la van a usar: turistas en tu zona, clientes extranjeros, un mercado al que quieres vender. Si lo haces por tenerlo, tendrás el doble de contenido que mantener y que actualizar cada vez que cambie algo.
- ¿Atiendes en ese idioma? Si un cliente te escribe en inglés y no puedes responderle, la traducción no sirve.
- ¿Hay búsquedas en ese idioma? Piensa en cómo buscaría un cliente de fuera lo que tú ofreces.
- ¿Puedes mantenerlo? Cada precio, cada servicio y cada texto legal que cambies habrá que cambiarlo en todos los idiomas.
Las tres formas de hacerlo

- Un plugin multiidioma con una URL por idioma. Es la opción habitual para una pyme: una sola instalación de WordPress, un solo panel y cada idioma en su carpeta.
- Un traductor que actúa en el navegador del visitante. Es rápido, pero no crea páginas que Google pueda indexar por idioma.
- Una web distinta para cada idioma, con dominio o instalación propios. Da libertad total, pero multiplica el mantenimiento. Suele reservarse para empresas con equipos distintos en cada país.
Lo que pide Google
Google recomienda dar a cada versión de idioma su propia URL y conectarlas con hreflang. Las reglas que más fallan, según su documentación:
- Las versiones deben enlazarse entre sí. Cada una tiene que listar a todas las demás, incluida ella misma. Si una página no devuelve el enlace, Google ignora la anotación.
- Usa URL completas, con el protocolo (https://), no rutas relativas.
- Códigos de idioma válidos: el idioma con dos letras (es, en) y, si quieres, la región (es-ES, es-MX). Un código de país solo no es válido.
- Una versión x-default para quien no encaja en ninguno de tus idiomas, como una página con selector.
Un buen plugin multiidioma genera estas etiquetas solo. Aun así, conviene comprobar que existen y que son recíprocas.
Qué plugin elegir
Hay tres enfoques habituales, y conviene revisar la web de cada plugin antes de contratar, porque los límites de la versión gratuita y los precios cambian.
- Polylang. Tiene versión gratuita y trata cada idioma como un contenido separado: tienes una entrada o página por idioma, enlazadas entre sí. Es sencillo y ordenado.
- WPML. Es de pago y tiene un editor de traducción más completo. Es habitual en webs grandes o con muchos tipos de contenido.
- TranslatePress. Permite traducir con un editor visual, viendo la web mientras traduces. La versión gratuita limita el número de idiomas adicionales.
No hay uno mejor para todos. Para una web corporativa de pocas páginas, cualquiera de los tres funciona. Pesa más cómo vas a traducir y mantener los contenidos que la marca del plugin.
El que yo suelo montar es WPML. Si el cliente ya tiene otro plugin, me adapto al que tenga.
Traducción automática o manual
Los plugins pueden traducir con servicios automáticos como DeepL o Google Translate. Es útil para sacar un primer borrador. Google no prohíbe la traducción en sí. Su política de spam se dirige a quien genera páginas en masa sin aportar valor, y eso incluye contenido traducido de forma automática (política de spam). Además, recomienda revisar el contenido generado por herramientas automáticas antes de publicarlo (guía sobre contenido con IA).
Mi criterio es claro: traducción a mano. Las traducciones automáticas pueden jugarte malas pasadas, y en una web que busca clientes no te lo puedes permitir. Así lo plantearía:
- Páginas clave (inicio, servicios, contacto): traducción revisada por una persona que domine el idioma.
- Contenido secundario: si usas la traducción automática como borrador, revísala entera antes de publicarla.
- Textos legales: consulta a tu gestoría o abogado. Si tu web está en varios idiomas, también deben estarlo. Más sobre ellos en la guía de cookies y RGPD en WordPress.
Qué traducir además del texto
- La URL (slug) de cada página, para que el enlace tenga sentido en cada idioma.
- El title y la meta description de cada página. Si no, Google muestra el texto en el idioma equivocado.
- El menú, el pie y los botones.
- El texto alternativo de las imágenes. Más sobre alt en la guía para optimizar imágenes en WordPress.
- Los formularios y los emails de respuesta.
Errores que hunden el SEO
- Mezclar idiomas en la misma página, con el menú en un idioma y el contenido en otro.
- Páginas a medio traducir publicadas con partes en el idioma original. Lo he visto en webs que perdían visibilidad.
- El mismo slug (la parte final de la URL) en dos idiomas. Otro fallo que he visto: cada idioma debe tener su propia URL.
- hreflang roto o no recíproco. Google ignora esas anotaciones.
- Forzar la versión según la ubicación o el idioma del navegador. Es mejor ofrecer un selector de idioma visible y dejar que decida el visitante.
- Traducir en masa sin revisar contenido que no aporta nada.
- No traducir los datos de contacto y legales, o dejar versiones distintas con información desactualizada.
Si estás montando una web desde cero, plantea los idiomas antes de crear las páginas. Es mucho más fácil que añadirlos al final, como explico en la guía para crear la web de tu empresa con WordPress. Y piensa dónde está tu hosting y quién lo gestiona: lo cuento en dominio y hosting a tu nombre. Si solo quieres cambiar el idioma del panel o del sitio, tienes la guía para cambiar el idioma de WordPress.
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Preguntas frecuentes sobre WordPress multiidioma
Instala un plugin multiidioma y crea una versión de cada página por idioma, con su propia URL. Después traduce los textos, el título y la descripción de cada página, el menú y las imágenes.
Para una pyme, la más sencilla de mantener es una carpeta por idioma dentro del mismo dominio, como tuweb.es/en/. También existen los subdominios y los dominios distintos, pero complican el mantenimiento.
Es una etiqueta que le dice a Google qué versiones de una página existen en otros idiomas o regiones, para que muestre a cada usuario la que le corresponde. Debe ser recíproca: cada versión enlaza a todas las demás.
No por sí misma, pero publicar páginas sin revisar y sin aportar valor puede entrar en la política de spam de Google. Yo recomiendo traducir a mano y, si usas una traducción automática como borrador, revisarla entera con una persona que domine el idioma.
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Ver serviciosDavid Carpio CañasFreelance de WordPress, WooCommerce y SEO en RoninUp. Llevo más de 15 años en desarrollo y consultoría, y escribo estas guías para que puedas cuidar tu web sin depender de nadie.